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Recientemente tuvimos una desagradable experiencia en nuestro hospital, no ahondaré en detalles, es la historia de un paciente masculino, 40 años, buen estado de salud, quien además era médico cirujano y oficial militar, quien tras sufrir una sección de los tendones flexores del dedo índice de su mano derecha buscó persistente y desesperadamente la cirugía reparadora, en cierta manera rompiendo los procedimientos normales de la programación de una cirugía; presionó al anestesiólogo para usar anestesia general, todas las valoraciones prequirúrgicas indicaban un paciente sin riesgo quirúrgico (I/IV),el anestesiólogo asintió (¿gran error?). Se induce a la anestesia, se intuba, pasan algunos segundos y el paciente está cianótico, simultáneamente el anestesiólogo siente resistencia en la bolsa al ventilar, ausculta los campos pulmonares y el tubo está insertado correctamente, empieza a bajar más la saturación de oxígeno, se declara el código azul y casi simultáneamente el paciente hace un paro cardiaco, llega elanestesiólogo del quirófano contiguo y se inicia RCP, en pocos segundos más llegan el cardiólogo y el intensivista, luchan por 8 minutos y logran revertir el episodio; el paciente sale directo a la Unidad de Cuidados Intensivos. El hombre está en coma, se realizan electroencefalogramas, en los 2 primeros hay actividad cerebral, al tercero una línea plana...
Se comunica a los familiares, estos enloquecen; los médicos desconcertados, ¿qué demonios pasó?. Se investiga, se pregunta, se hizo junta médica. Los familiares por su lado se "asesoran", empiezan a hablar de denuncias por mala práctica, error del anestesiólogo, órdenes de captura, etc. Se logra entrar en razón con algunos de ellos y empiezan a entender que su familiar ha muerto y que depende de máquinas y drogas que mantienen su cuerpo funcionando... No quisiera estar en sus zapatos, se ve el dolor la angustia, la impotencia en sus rostros, pero una luz de esperanza en un milagro todavía existe.Seis días más tarde el paciente muere. Los médicos del hospital piden una autopsia, los familiares imponen un legista famoso por ser "el verdugo de los médicos"; la tensión es asombrosa, resultado: Shock anafiláctico severo, probablemente a los anestésicos; según la bibliografía de las estadísticas mundiales hay un porcentaje minúsculo de estos casos del que ni el experto más grande del mundo sale airoso.
Se dio por cerrado el litigio, terminó el drama legal, todos quedaron tristes. Miro hacia atrás y reflexiono: Que frágiles somos los médicos, hay quienes con carreras brillantes, de trayectoria impecables en su accionar durante toda una vida, llena de actuaciones ejemplares, de pronto se les viene el mundo abajo y ven como su más preciado tesoro se hunde en el lodo: su profesión, su vida. Esto es una lucha contra la muerte, tal vez contra el destino, cosas que escapan del control o comprensión del humano, los médicos lo sabemos, lo comprendemos, estamos preparados para eso, pero estamos preparados para luchar contra otras fuerzas que siendo terrenales pueden ser más crueles... eso me asusta y me hago finálmente la pregunta: Qué somos...¿ Héroes o villanos?
Dr. Carlo
Villacreses Poggi.
Hospital Militar-Guayaquil-Ecuadorcarvilla@impsat.net.ec
Enero 1999