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Las especialidades médicas: cuánta y cuáles (II)


La Cirugía Ortopédica y Traumatológica: insuficiencias y contradicciones.
Las especialidades médicas aparecen cuando el tema que se estudia es de una complejidad tal que exige el esfuerzo y la dedicación exclusiva del médico. ¿Qué ocurre con la COT?. Aparentemente se trata de una especialidad con un ámbito de actuación tan concreto y definido que es aceptada como tal por todos los países. Pero, ¿realmente el campo de trabajo de la especialidad es tan concreto, específico y exclusivo?. Ya hemos visto en La Lista que un problema tan grave como la osteoporosis, está en manosde especialidades tan diferentes como la Reumatología, la Rehabilitación o la Ginecología. Más aún, hay especialistas COT que piensan que la prevención de la osteoporosis le corresponde a la Asitencia Primaria. La idea es que el especialista COT es un cirujano que debe entonces, concentrar su trabajo en el diagnóstico y el tratamiento de las enfermedades que necesitan un procedimiento quiríurgico . Es decir, la prevención de la osteoporosis no, pero el tratamiento de las fracturas osteoporóticas, sí. Y no dejan de tener cierta razón.

Veamos otro ejemplo, que es una contradicción. En los programas de formación de los médicos de Medicina Familiar y Comunitaria, los sindromes dolorosos articulares o periarticulaes, se enseñan en Reumatología. Así está en el contenido curricular de los residentes. ¿Y nosostros?. Sólo somos traumatólogos y sólo tenemos que enseñar el tratamiento de las fracturas, durante un mes, de los tres años que dura la residencia de esa especialidad. Muy bien. Entonces en la Consulta Externa de COT sólo vemos pacientes que tienen una clara indicación quirúrgica. Todos los procesos degenerativos, multiarticulares, propios de lo que denominamos artrosis, se envían a la Consulta Externa de Reumatología. Naturalmente nuestros amigos reumatólogos nos constestan diciendo que las enfermedades que ellos tratan corresponden a "colagenopatías o mesenquimopatías que tienen expresión preferente en el aparato locomotor". Léase, lupus eritematoso, artriris reumatoidea, síndrome de Reiter...

Y aquí reside la insuficinecia de la especialidad. Es tanta la presión asistencial que la tentación de remitir los pacientes a los reumatólogos o rehabiliatdores es muy grande. Nos reservarnos nosostros sólo para operar, o para actuar en aquellos otros procesos que necesitan técnicas especiales: yesos, ortesis, prótesis, etc.. Pero esto significa renunciar a importantes áreas de la patología y todo lo que ello conlleva. Si hacemos esto: ¿quién y cuándo indicará una prótesis de cadera en una coxartrosis?. ¿Nosotros o nuestros amigos de las especialidades "colaterales"?.

Pero no hace falta salir de nuestra propia especialidad para encontrar algunas contradicciones llamativas. La amplitud y variedad de la patología ha producido desde siempre afinidades en los médicos por ciertos aspectos de la especialidad. Paradigma de la evolución y progreso científico de la COT es la Artroscopia. Pocas técnicas, procedimientos o destrezas han tenido tanto éxito en nuestra especialidad como la artrosopia, primero de la rodilla y después del hombro, la cadera y casi todas las grardes articulaciones. El éxito de la artrosopia como diagnóstico y tratamiento la hace muy atractiva para los jóvenes especialistas. Es un procedimiento rápido con pocas complicaciones importantantes y con una alta eficacia terapéutica. ¿Qué hay mejor, pues, en nuestra especialidad?.Por eso no es extraño que jóvenes especialistas se dediquen exclusivamente a la práctica de esta técnica. Rápidamente hacen acopio de una gran experiencia en pocos años. Y esto es muy importante para los pacientes, para el funcionamineto de muchos servicios clínicos y para la sanidad en general.Pero si el futuro especialista lo que quiere es la artroscopia, para qué gastar tantos años de su formación en cosas tan diversas como la cirugía general, la cirugía torácia, urológica, las fracturas vertebrales,los tumores óseos, los politraumatizados, las malformaciones congénitas. las displasias óseas, la microcirugía o la cirugía del pie, por sólo enumerar algo de lo que solemos hacer los ortopedistas y traumatólogos.

No es la primera vez que se formula esta pregunta: si lo que queremos es un superespecialista, ¿por qué no acortar o dirigir su residencia hacia la superespecialidad buscada?. Si la respuesta es sí estamos entonces en trance de crear una nueva especialidad médica. Las fases son las siguientes. Primero: la necesidad creada por la demanda hace que especialistas COT se dediquen a una sola disciplina. En seguida, fase dos, se agrupan y crean sociedades médicas de la superespecialidad. Al principio de ámbito local, después nacional y finalmente mundiales. La Sociedad para el estudio de la Rodilla, o para el estudio del Raquis, o del Pie, la Cadera, etc... De ahí, fase tres , las autoridades sanitarias contratan especialistas para que ejerzan su labor en la superespecialidad. Con el tiempo, fase cuatro, el legislador reconoce esta actividad como una nueva especialidad médica. Después se crean unidades, u hospitales monográficos. Y la distancia con la vieja Cirugía Ortopédica y Traumatológica ya es insalvable. Y este proceso parece inevitable y tal vez hasta deseable en muchas situaciones, especialmente en los grandes hospitales.

No es probable que los programas de formación de residentes cambién a corto plazo. Se seguirá insistiendo en la formación de un especialista COT, totipotencial, flexible y acomodable a la realidad donde tenga que ejercer. Pero creemos que el progreso y la complejidad aparejada, tarde o temprano desgajarán la COT en otras especialidades del aparato locomotor.

Siempre quedarán viejos cirujanos, jurásicos, que gustan de hacer todo de todo. Quedaremos algunos, cada vez menos, que cuando vemos el mundo de la ortopedia en una pantalla de TV de 14 pulgadas, sentimos un cierto desasosiego. Y somos, y tal vez por lo mismo, los primeros en admirar al cirujano, que con manos a un lado, la vista al frente, y el quirófano en la penumbra, son capaces de manipular casi extraños objetos sumergidos, realizando unos movimientos que más que quirúrgicos parecen malabares de un mago de relumbrón.

C.P.L.
 

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