El Raloxifeno y la prevención de la osteoporosis.
Hace unos meses presentamos en la Tribuna un
artículo sobre los Moduladores Selectivos
de los Receptores Estrogénicos(MSRE o en
inglés SMER). De ellos se señalaba ya al
Raloxifeno como una droga con propiedades
tan interesantes que podría considerarse como
el medicamento milagroso para las mujeres
postmenopaúsicas. Lo sorprendente del
Raloxifeno es su comportamiento como un
estrógeno para los huesos y para el sistema
cardiovascular, mientras que al mismo
tiempo actúa como un antiestrógeno para el
endometrio y la mama. Los temores pues
que los estrógenos administrados a la mujer
postmenopaúsica puedieran desarrollar o
facilitar la aparición del cáncer de mama o de
útero, desaparecen pues con el Raloxifeno.
Las publicaciones sobre la administración de este
fármaco están aflorando casi diariamente
y los resultados son tan espectaculares
que han llamado la atención de los medios de
información general. Unos trabajos
recientemente publicados en el JAMA informan de la
disminución en un 75 % del cáncer de mama
y en 50 % de las fracturas vertebrales en
mujeres postmenopaúsicas.
¿Dónde estamos los cirujanos ortopédicos en estos
avances de la Medicina?
Hace años que se decidió que el metabolismo óseo
y en especial la osteoporosis quedara en
manos de otras especialidades. Nosotros
llegamos a este mundo cuando estas decisiones
estaban tomadas. Desde entonces hemos
asumido un papel de meros observadores, diríamos
apenas de mirones. Sabemos lo que es
bueno o malo para el hueso según lo que nos dicen
los laboratorios farmacéuticos, basados
en trabajos realizados por gente que pertenece a
curiosos grupos como el Grupo Europeo de
Estudio de la Vértebra, o La sociedad para el
estudio de la mineralización ósea y el
metabolismo Ca/P, u otros de nombres largos y no
menos pomposos. El estudio de la masa
ósea de los europeos está en manos de diversos
investigadores de prácticamente todos los
países. ¿Qué tienen en común estos grupos de
investigadores? : no hay cirujanos
ortopédicos.
Y sin embargo somos los que mejor conocemos la
osteoporosis o por lo menos sus crueles
consecuencias : las fracturas y sus
complicaciones causa primera de tantas muertes. Nos
afanamos en encontrar mejores soluciones
para las fracturas, nuevos dispositivos, cada vez
más caros, técnicas quirúrgicas cada vez
más audaces. Cuando lo que deberíamos estar
gritando todos juntos es paremos la
osteoporosis. Y ¿qué hemos hecho?. Ir a remolque de
la calcitonina, de los difosfonados, o lo
último que nos presenten, a sabiendas que no
hemos visto disminuir hasta ahora con
estos fármacos la frecuencia de las fracturas sobre
huesos desmineralizados. Sólo vemos las
consecuencias de la osteoporosis pero no sabemos
nada de sus causas ni de su tratamiento o
prevención.
Si el Raloxifeno se confirma como la droga para
la prevención de la osteoporosis y todos
lo deseamos así, reflexionaremos pensando
que nos hemos quedado atrás en un aspecto del
progreso científico que nos atañe
directamente. Otros recogerán los laureles
merecidamente.Nosotros seguiremos siendo
traumatólogos, yeseros, componedores,
plantilleros. Tal vez por eso el gran
Vittorino Putti cuando se enfadaba con su amigo
Böhler, lo miraba fíjamente y con un tono
despectivo le insultaba diciéndole:
¡traumatólogo!
Debemos recuperar nuestro protagonismo en el
conocimiento del aparato locomotor. De la
célula ósea, del mineral que la rodea, y
de los factores que modifican su comportamiento.
Y cuando llegue la práctica clínica
seremos nosotros quienes haremos no sólo el tratamiento
sino la prevención de las enfermedades
cuyas consecuencias nadie quiere ver después.
Queremos y debemos como en los bailes
bailar con la feas pero también con las bonitas.
Porque nadie, no lo olvidemos, nadie
repito conoce el hueso mejor que nosotros. A lo
mejor nos falta decirlo con voz más alta.
CPL
Septiembre 1999