En los últimos meses se ha realizado una serie de exámenes para cubrir plazas de especialistas y médicos de familia en el Servicio Valenciano de Salud. Estos exámenes han sido de los llamados tipo test. Cada pregunta se acompaña de 5 respuestas una (o varias) de las cuales es la correcta.
Hace años cuando nos
dedicábamos a la docencia médica aprendimos algunas cosas
sobre este tipo de
exámenes. Desde
luego
lo primero es consultar con un especialista. De docentes pues, pasamos
a ser
alumnos. Los especialistas
en docencia médica nos enseñaron a formular objetivos,
generales
y
específicos, a
preparar
un método y a utilizar los recursos más apropiados para
impartir
la docencia y
sobre todo a evaluar los
resultados
de nuestra enseñanza. Uno de los métodos de
evaluación
era
precisamente este tipo de
exámenes con respuestas de múltiple elección. No
somos
desde luego ni
especialistas ni siquiera
expertos autodidactas. Pero sí recordamos algo de lo mucho que
nos
enseñaron.
Sin duda poco pero a lo
mejor
lo más importante.
La objetividad de los
exámenes.
¿Es posible medir de una manera objetiva los conocimientos sobre un tema?. La objetividad de la respuesta viene como regla general ligada a la objetividad de la pregunta. Cuanto más concreta y precisa es la pregunta tanto más lo será la respuesta. Si le pedimos a quien se examina que diga cuántos y cómo se llaman los huesos del carpo, la respuesta es una sola e igual para todos los examinados.
Pero si la pregunta es
más
compleja, digamos, por ejemplo: ¿cuáles son las funciones
de la mano? nos
encontraremos entonces con
muchos y variados matices en la respuesta. Sin duda no habrá dos
iguales. Y
queda a la
apreciación
subjetiva del examinador escoger la mejor y la peor de las respuestas.
(Véase
"Cantar temas" de E.
Payá.(
http://ortopedia.rediris.es/tribuna/tribuna.html) Para minimizar el
factor
subjetivo se
popularizó
hace ya más de 30 años los exámenes tipo test. La
pregunta amplia y poco
definida se sustituye por
un conjunto de preguntas más cortas, más precisas y por
lo
tanto que se deben
contestar de una manera
igualmente
concisa, eligiendo como verdadera o correcta una de las cinco
posibilidades que se
ofrecen.
A primera vista pues, este método parece una manera más
objetiva
de
evaluar los conocimientos.
Pero exige preparar numerosas preguntas y sus correspondientes
respuestas
como alternativas, lo que
es un trabajo harto arduo y difícil. Y más difícil
cuánto más se quiere conocer
la capacidad de raciocinio
del candidato que se examina. Es más fácil explorar la
memoria
que la
habilidad para formular un
juicio clínico o una hipótesis diagnóstica o
terapéutica.
En aras de la
objetividad perdemos la
posibilidad
de explorar, o se hace más difícil, el pensamiento
abstracto,
especulativo,
hipotético
e imaginativo del candidato, algo esencial y muy deseable para el buen
ejercicio
de la Medicina. Los test se
han ido perfeccionando para superar esta dificultad. Pero sigue siendo
este
aspecto el más
criticado.
La formulación de las preguntas.
Cuando preparamos las preguntas
para un examen tipo test podemos pues repartir las preguntas entre
aquellas que buscan conocer
la capacidad retentiva del examinado y las que quieren conocer su
capacidad
de razonamiento.
Dependerá
pues de lo que queramos conocer del candidato profundizar más
con
las
preguntas en un sentido
(memoria)
u otro (raciocinio). Una vez establecido este primer objetivo viene la
preparación
propiamente
tal de las preguntas y de sus correspondientes respuestas sugeridas.
Algunas
reglas deben respetarse sin
excepción:
1) Las preguntas deben ajustarse al contenido de lo enseñado, puesto que es esto en definitiva lo queremos medir.
2) La formulación debe ser simple, inequívoca, con una gramática y sintaxis adecuada (formulaciones afirmativas: por ej: ¿Cuáles de los siguientes son los signos de ...? ; y evitar las formulaciones negativas: por ej: No hay un patrón de destrucción ósea en los quistes óseos de tipo...). No tiene ni lugar ni justificación alguna las preguntas capciosas.
3) El lenguaje debe ser el que maneja el candidato. Por lo tanto, se respetará las denominaciones o nomenclaturas de uso generalizado, evitando los nombres propios de autores o epónimos que varían según el uso o costumbre de un país a otro, de una escuela a otra o de un hospital a otro.
4) Por lo general las preguntas deben ser cortas y concisas de tal manera que la lectura y compresión del significado exige un mínimo esfuerzo , para concentrarse entonces en las respuestas.
5) Puede plantearse un supuesto clínico en pocas líneas y una serie de preguntas correlacionadas entre sí. La primera puede referirse por ejemplo a la hipótesis diagnóstica, la siguiente a los exámenes complementarios, otra al tratamiento, etc..
Las respuestas sugeridas.
Cada pregunta tiene cinco respuestas una de las cuales, y sólo una, es la verdadera que se aceptará como correcta o acertada.
Pocas cosas son más difíciles en este tipo de evaluaciones:
1) Las cinco respuestas deben
ser verosímiles. Pueden ser aparentemente muy parecidas, y el
asunto
relacionado entre
sí.
Si se pregunta sobre huesos, no tiene sentido que una de las
alternativas
tenga que
ver con músculos.
Ocurre
con frecuencia que alguna de las 5 alternativas resulta evidente que no
es la
respuesta acertada.
Entonces
el candidato en la práctica está eligiendo sobre 4. Por
ej:
si preguntamossobre los factores endocrinos que modifican el metabolismoóseo y facilitan las fracturas del cuello del fémur, no
tiene
lugar poner como alternativa posible el uso del transporte público
como causa de estas fracturas.
2) Lo mismo que en las preguntas, las respuestas sugeridas deben estar debidamente redactadas, en sentido afirmativo, no ser confusas, ambiguas o capciosas y el lenguaje con los términos utilizados habitualmente.
El análisis de los resultados.
Como todos los exámenes el objetivo final es establecer una calificación ordenada de los examinados. Desde el mejor al peor. Pero al ordenar los resultados se obtiene la conocida distribución normal. Una curva de Gauss donde la gran mayoría de los resultados se encuentra a dos desviaciones "standard" de lamedia. Será entonces interesante, si ocurre, preguntarse por qué algunos resultados caen fuera de esta curva y sacar las conclusiones pertinentes. Podemos descubrir un genio por ejemplo, muy por encima de la distribución normal. O lo contrario, un muy mal resultado. Cabrá preguntarse por qué ha ocurrido esto.
Pero este análisis
estadístico
tan elemental hay que aplicarlo a todas y cada una de las respuestas.
Supongamos que la pregunta
nº 43 sólo ha sido contestada correctamente por el
candidato
nº 25 que
precisamente es uno de los
peores calificados. Y por el contrario los tres o cuatro mejores
examinados
han contestado
erróneamente
esta pregunta. La conclusión lógica es deducir que la
pregunta
43 no sirve
para discriminar los buenos
de los malos
candidatos.
Tal vez el candidato 25 acertó por
casualidad
el
resultado correcto. O por
el contrario la pregunta 51 ha sido contestada correctamente por el 98%
de
los examinados, y tan poco
nos sirve para saber quién sabe más y quién sabe
menos.
Las preguntas que no
discriminan suelen
entonces,
eliminarse antes de hacer el cálculo definitivo.
Y una vez completado este análisis y sólo entonces, se establece el mínimo previamente acordado para considerar que un candidato ha superado el examen. Generalmente al mejor resultado se le asigna el máximo (100%) y los candidatos que no alcanzan el 75% de éste se considera que han fracasado.
Este análisis tan simple se convierte en la esencia misma de los exámenes tipo test. Es una herramienta que confiere un rigor e imparcialidad que no se puede conseguir con los exámenes tradicionales. El examinador descubre preguntas mal formuladas, inútiles (no discriminan), errores en las alternativas (alternativas vacías), y cuando el resultado final se aleja francamente de la media estadística uno puede sospechar filtraciones, copias o trampas de otro tipo.
Resumen:
Preparar un examen de los llamados tipo test es una labor difícil que necesita de una formación que sólo se puede obtener consultando a los especialistas en docencia médica. Pero cuando el examen cumple con los requisitos previstos, algunos de los cuales hemos comentado ahora, no hay otro sistema de evaluación más justo, imparcial, objetivo y preciso.
C.P.L. Febrero 2000